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Colémbolos

El mantenimiento de anfibios de talla pequeña va ligado a un suministro casi constante de presas de reducido tamaño. Ya os hablamos en otras fichas de: la cría de la mosca del vinagre o la obtención de microgrillos, pero el abanico de posibilidades no sólo se queda aquí, sino que podéis intentar la cría de otro tipo de invertebrados como son los colémbolos.

Es más, algunas diminutas dendrobates o, por lo general, cualquiera de las crías de los dendrobátidos u otros animales ya de por sí de talla pequeña, necesitarán durante los primeros días, presas del reducido tamaño de los colémbolos, si queremos que salgan adelante.

Descripción

Los colémbolos representan el orden más diverso de insectos primitivos con más de 6000 especies a nivel mundial. Son unos diminutos insectos apterigotas (sin alas) que rara vez llegan a los 2 - 3 milímetros de longitud y que se caracterizan por presentar: un tubo ventral en el primer metámero, un retináculo en el 3º y la furca en el 4º. Precisamente, esta última es la responsable de los saltos que pegan estos diminutos hexápodos en sus desplazamientos y que hacen honor a su sobrenombre de "saltarines".

Son animales entognatos (piezas bucales no visibles desde el exterior), la mayoría cosmopolitas y presentan una coloración variable: gris, blanco, verde, rojo, amarillentos, etc... aunque la mayoría son oscuros.

Tienen un cuerpo alargado o globoso (dependiendo del suborden), no presentan ojos compuestos y, en su lugar, tienen un número variable de ocelos que van de 0 a 8.

Biología del grupo

Los colémbolos han conquistado todo tipo de biotopos, aunque tienen una clara preferencia por las zonas húmedas, ya sea hojarasca o bien márgenes de estanques, madera en descomposición, etc...

Se nutren de los microorganismos (principalmente bacterias, protozoos y micelio de hongos) y sustancias orgánicas que encuentran en los sustratos sobre los cuales pululan. Si las condiciones ambientales son favorables y el alimento abunda, podemos llegar a encontrar 100.000 individuos por metro cuadrado.

Practican la ametabolia, es decir, las hembras dan lugar a pequeños colémbolos en miniatura que son idénticos a los progenitores salvo por su tamaño más pequeño.

Especies de interés

No podemos esperar que se haya avanzado mucho en este campo, si escasamente los aficionados de nuestro país han utilizado a los colémbolos como alimento vivo. La gran cantidad de especies existentes, unido al poco uso que se ha hecho de ellas hasta el momento, hacen imposible precisar cuáles son las más idóneas para utilizarlas como alimento vivo.

La bibliografía anglosajona propone a Folsomia candida como la especie que se cría con mayor frecuencia, pero nosotros desconocemos cuál(es) es (son) la(s) utilizada(s) por los herpetocultores españoles.

Técnica de cría

La cría de colémbolos es muy sencilla, aunque hasta que no le cogemos el truco, puede darnos algunos quebraderos de cabeza.

Los materiales que necesitaremos para su cultivo son: contenedor, sustrato y alimento. Respecto al contenedor, podemos utilizar recipientes de plástico tipo tupperware, tarros de cristal o si queremos hacer un cultivo a gran escala, una serie de bandejas agujereadas por su base, colocadas una encima de otra con un embudo en la última del fondo que acabe en un tarro que nos permita recoger a los colémbolos.

Los sustratos que podemos utilizar son varios (xaxim, virutas de madera, etc...), pero a nosotros nos gusta especialmente la tierra de coco, ya que aguanta muy bien la humedad y es la clave para la cría de estos hexápodos. Sobre el sustrato, colocaremos alimento para colémbolos: pienso para peces ornamentales, levadura de cerveza, etc...

No os importe que aparezcan hongos en el cultivo, los colémbolos recordad que los utilizan como parte de su dieta. Ahora bien, los mohos verdes y los cultivos malolientes no son deseables, de modo que tomad precauciones con la dosificación de alimento.

Los recipientes de cría deben estar cubiertos con una tapa con agujeros muy pequeños, o bien una gasa, y mantenidos a una temperatura superior a los 10ºC (depende de las especies).

La recolección de los colémbolos puede empezar a realizarse al cabo de los 4 meses de haber inoculado nuestro medio de cultivo con colémbolos salvajes o procedentes de otro criador. La captura de colémbolos salvajes es muy fácil. No tenemos más que colocar una pieza de fruta partida por la mitad sobre el sustrato u hojarasca de un bosque, coger un puñado de hojarasca y agitarla rápidamente dentro de una bolsa, etc... El contenido de nuestras capturas lo vertimos en el medio de cultivo y ya sólo nos queda esperar a que se reproduzcan.

 

A.Maceda & I.González | www.alaquairum.com

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